
Se me va un Marzo con desmontadas de placard. Con bolsos hinchados de uso, con la humedad de cada viaje y con lo gastado de las butacas. Un lindo mes para dejar que el otoño se encargue de quitar las hojas viejas, que permita que el cuerpo se limpie por dentro, para dentro de unos meses florecer todo lo que hace tiempo dormía.
Se va sin preguntas, con ciertas dudas, pero sin preguntas. Con razones que valen mas por lo que se siente que por lo que se vivió. Perseguir el triunfo en la cabeza del resto es demodelor, porque nunca se alcanza, porque se vive de malarias y de éxitos que no son propios. Este mes termina para darle paso al más hermoso de todos los meses, el que da nombre a mi planeada hija, el que me dio vida en aquel lejano 85, el que con su frío engañoso de sol me trae a la cuna una vez más.
Nació mi Dios, el que dormía paciente a su tiempo, el que esperaba que lo vea, para no pasar inadvertido, con sus cero kilos y cero centímetros, pero que es más grande que yo. Ahora anda en busca de un mes más, de crear flores en donde pisa el ganado, anda en busca de lo esencial, de lo que cada uno es, de verdades del alma, de caricias al corazón. Anda en busca de familia, de calor, de amistad y de entendimiento, aceptando lo que hay que aceptar para no negar lo innegable. Transpira solo en la pasión, la explosión de los instintos contenidos. Y se regocija en su condición de niño, eterna, mientras dure la conciencia de su existencia.
Los grandes mueren con el olvido, así como muere el espíritu de grandeza, con las ganas de amar y los más duros ideales, todos sucumben al olvido. Cuando se comprende que el olvido no es mas que una cadena de acciones que nos desvían por otro camino, dejando de lado pantanos, pero muchas veces praderas. Es muy difícil encontrar un camino que se sienta propio, siempre que la visión está puesta en los pasos de otros. Quizá habría que entender que el mejor trayecto, y que todos los grandes hombres que hoy conocemos y admiramos, son grandes por ser distintos en el hecho de ser iguales a ellos.
Pero Marzo nada tiene que ver con esto, o tal vez sea un prólogo a la historia de una revolución. Un cambio que nadie es capaz de negar, aunque muy pocos son capaces de ver, de entender, de aceptar y respetar. Desde las religiones a las instituciones hay una sola conexión, la necesidad de mantener vivo un sentimiento que solo es puro cuando nace desde adentro.
Me he burlado de las enseñanzas por creer que mi mente es un instrumento económico, una calculadora de probabilidades y datos que deben llevarme al éxito en el menor tiempo posible y con el menor esfuerzo. Hasta que un día vi que me iluminaba una sonrisa en un camping de lo mas económico. Y eso no me costó nada, solo mirar y sentir que ninguna fortuna del mundo podría hacerme sentir algo igual. Ahora entiendo que soy rico, y tanta fortuna para mi no me sirve, la quiero regalar e intentar con humildad convidar.

1 comentario:
hola, te dije algunas veces que sos muy mental , tal vez no te conozca como me dicen, pero no trates de terminar Marzo ,
abril etc. con el hecho de convidar,porque tenes dinero, sino comparti o combinar (unir)corazon,mente y amor para ayudar a quien realmente lo necesite, no siempre el dinero, es la felicidad, ayuda pero.......... a veces con dinero no se compra la felicidad. Siempre podes estar solo.
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