Después de mucho tiempo llegué a creer que es mejor así. Asi nomás. Sin tanta apatía a lo que se sobrevenia sin aviso, con aceptación, que algunos llaman resignación, pasaban las cosas como quien no las quería. Y no se extrañaron mas los mimos, porque los mimos llegan cuando llega la que te los da, la que permitis que quiebre tu obstinación por el no volver a sufrir. Y los mimos llegan, como llega un abrazo, ese que no te suelta, el que aprieta y saca el aire de los pulmones. ¿Como negarse a tanta ternura? ¿Como negarse a mimarse uno y cómo hacer para decir no cuando ya es tarde para descruzar las piernas.
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2 comentarios:
¿No te negás a tanta ternura y tanto amor?
Que lindo lo que decís, es tan cierto… tanta gente con miedo a sufrir, tanta apatía frente al amor, tantos escudos y armaduras de acero. Todos deberíamos dejarnos abrazar un poco más y fluir sin tanto miedo.
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